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Guía

20 preguntas para hacer en la visita a una residencia (y qué respuestas deberían preocuparte)

Por Equipo Masdeu ·

Entra a la visita con veinte preguntas concretas y una libreta. Las respuestas vagas —“trato familiar”, “aquí somos una gran familia”, “como en casa”— son señal de alarma. Las respuestas con datos, protocolos escritos y nombres propios son señal de que hay estructura profesional detrás.

¿Por qué es tan importante llevar preguntas preparadas?

Una visita a una residencia dura entre cuarenta minutos y una hora. En ese tiempo el centro te va a enseñar sus mejores rincones, te va a servir un café y te va a contar su historia. Todo eso está bien, pero no decide nada.

Lo que decide es lo que no te muestran espontáneamente: los ratios reales de personal en el turno de noche, el protocolo escrito ante una caída, cómo revisan la medicación, qué hacen las primeras semanas para que tu familiar se adapte, qué incluye exactamente el precio y qué no.

Si entras sin preguntas concretas, saldrás con una sensación —buena o mala— y ninguna información comparable. Si entras con veinte preguntas escritas, saldrás con veinte respuestas que puedes contrastar con la siguiente residencia que visites.

Este artículo agrupa las veinte preguntas en cinco bloques y da, para cada una, dos criterios de lectura: qué respuesta indica estructura profesional detrás y qué respuesta descalifica al centro.

¿Cómo prepararte antes de ir?

Tres cosas prácticas.

  • Lleva la libreta y anota. No te fíes de la memoria. Cada respuesta apuntada te servirá para comparar después con otros centros.
  • Ve con otra persona si puedes. Cuatro ojos y dos memorias captan más que uno solo. Además, alguien puede observar mientras el otro pregunta.
  • Pide ver la residencia entera, no solo la zona de recepción y la sala de estar. Habitaciones, comedor, baños, zona de terapia, cocina si es posible. Si te dicen que no se puede visitar cierta zona sin una razón razonable, es información en sí misma.

Y una advertencia previa: no todas las residencias tienen la misma tipología ni la misma vocación. Un centro pequeño con veinte plazas y un centro grande con cien tienen dinámicas distintas. Lo que aquí llamamos “respuesta buena” es un principio general; la clave es que haya coherencia entre lo que el centro dice y lo que enseña.

Bloque 1 — Personal y ratios (5 preguntas)

Es el bloque más importante. La calidad de la vida diaria de tu familiar depende, sobre todo, de cuántas manos formadas hay disponibles en cada turno.

1. ¿Cuál es el ratio de personal por residente en cada turno: mañana, tarde y noche?

  • Buena: la respuesta llega con números concretos por turno y distingue tipos de profesional. Por ejemplo: “En turno de mañana, un gerocultor cada seis residentes; en tarde, uno cada ocho; en noche, uno cada quince”.
  • Descalifica: “Tenemos personal suficiente”, “cubrimos todos los turnos”, o cifras sin especificar turno.

2. ¿Qué formación específica en demencias tiene el equipo asistencial?

  • Buena: nombran cursos concretos —Alzheimer, cuerpos de Lewy, manejo conductual—, indican quién los imparte y con qué periodicidad se actualizan.
  • Descalifica: “Todos están formados” sin concretar en qué, o formación reducida a “el curso obligatorio”.

3. ¿Cuántos profesionales cubren el turno de noche exactamente?

  • Buena: dan un número absoluto y la ratio correspondiente. Aceptan que la noche es el turno más ajustado y explican cómo lo gestionan (rondas cada X horas, sensores de caída, timbre en cada habitación).
  • Descalifica: evasivas, cambio de tema, o promesa de “estamos siempre pendientes” sin cifra.

4. ¿Hay presencia médica y de enfermería? ¿Cuántas horas de médico a la semana y enfermería en qué franjas?

  • Buena: horas de médico semanales concretas (por ejemplo, “el médico viene lunes y jueves de 9 a 14, y está localizable 24 h por teléfono”) y presencia de enfermería con franjas específicas.
  • Descalifica: “Cuando hace falta llamamos al 112”. Eso no es cobertura sanitaria propia, es lo que hace cualquier persona.

5. ¿Cuál es la rotación media del equipo asistencial?

  • Buena: aceptan que existe rotación, dan una idea aproximada (“la antigüedad media del equipo asistencial está sobre los cinco años”) y explican qué hacen para retener personal.
  • Descalifica: “Aquí nadie se va nunca”. No es realista y suele significar que no llevan un registro.

Bloque 2 — Cuidado clínico (5 preguntas)

Aquí se ve si el centro trata a cada residente como un caso individual o como una plaza de una lista.

6. ¿Cada residente tiene un Plan de Atención Individualizado (PAI) y con qué frecuencia se revisa?

  • Buena: sí, existe PAI por residente; se revisa al ingreso, a los tres meses y luego cada seis, o cuando hay un cambio clínico relevante. Y —clave— ofrecen enseñártelo para un residente anonimizado.
  • Descalifica: no saben qué es un PAI, o dicen que sí pero no pueden explicar quién lo elabora ni cuándo se revisa.

7. ¿Qué protocolo hay si un residente sufre una caída?

  • Buena: describen pasos concretos —valoración inmediata, aviso a enfermería/médico, decisión sobre traslado, comunicación a la familia dentro de X horas—, con registro escrito y análisis posterior si las caídas se repiten.
  • Descalifica: “Llamamos a la familia y al médico”. Sin escala de valoración, sin decisión estructurada, sin análisis.

8. ¿Cómo se maneja la disfagia? ¿Hay valoración de logopeda y texturas adaptadas?

  • Buena: sí, se valora la deglución al ingreso y periódicamente; hay texturas adaptadas (dieta triturada, líquidos espesados con niveles concretos —IDDSI—); el personal está formado en técnicas de posición y ritmo durante las comidas.
  • Descalifica: “Trituramos si hace falta”. Sin valoración previa, sin niveles, sin personal formado en aspiración.

9. ¿Cómo se revisa la medicación? ¿Hay revisión geriátrica periódica para evitar polifarmacia?

  • Buena: hay revisión sistemática al ingreso y luego con periodicidad definida —trimestral o semestral—; se buscan interacciones, duplicidades y candidatos a deprescripción; se coordina con el médico de familia o especialista de referencia.
  • Descalifica: “Damos lo que prescribe su médico”. Sin lectura crítica propia, la polifarmacia crece sola.

10. ¿Qué ocurre si mi familiar necesita ingreso hospitalario urgente?

  • Buena: describen el circuito completo —quién valora, cómo se avisa a la familia y en qué hospital de referencia se atiende—, cómo se coordina el alta hospitalaria posterior y qué información acompaña al residente (informe médico, medicación, alergias, contacto).
  • Descalifica: “Llamamos a una ambulancia”. No es un protocolo, es una llamada.

Bloque 3 — Vida diaria y adaptación (4 preguntas)

11. ¿Cuál es el protocolo de adaptación las primeras cuatro semanas?

  • Buena: existe protocolo escrito. Contempla acogida individualizada, seguimiento clínico y emocional específico, presencia reforzada de un profesional de referencia y comunicación proactiva con la familia durante las primeras semanas.
  • Descalifica: “Cada persona se adapta a su ritmo”. Cierto, pero sin estructura de acompañamiento, la adaptación se deja al azar.

12. ¿Cómo son las comidas? ¿Se cocina en el propio centro? ¿Cómo se adaptan a dietas especiales?

  • Buena: cocina propia, menús revisados por dietista-nutricionista, adaptación individualizada a dietas —diabetes, hipertensión, disfagia, alergias—, y estás invitado a probar el menú del día si quieres.
  • Descalifica: comida externa sin control local, o “aquí se come muy bien” sin más detalle.

13. ¿Qué actividades hay a lo largo del día? ¿Terapia ocupacional, fisioterapia, estimulación cognitiva?

  • Buena: hay programa semanal escrito con actividades específicas —fisioterapia individual y grupal, terapia ocupacional, estimulación cognitiva por niveles de deterioro—, con profesionales titulados y sesiones registradas en la historia de cada residente.
  • Descalifica: “Hacemos bingo los miércoles”. Un bingo semanal no es un programa terapéutico.

14. ¿Cuál es el horario de visitas y hay flexibilidad para situaciones concretas?

  • Buena: horario amplio, con flexibilidad razonable (por ejemplo, familias que trabajan por turnos o que viven lejos). Se distingue horario general del centro y horario en habitación.
  • Descalifica: horario muy restrictivo sin flexibilidad justificada. O, en el otro extremo, “cuando queráis, no hay normas”. La ausencia de normas también es una señal —significa que probablemente no hay orden asistencial.

Bloque 4 — Estructura y organización (3 preguntas)

15. ¿Hay unidad diferenciada para demencias avanzadas o alteraciones conductuales?

  • Buena: sí, con entorno físico adaptado (señalética, circulación cerrada segura, iluminación pensada), ratio de personal más alto, formación específica y protocolos concretos ante agitación o deambulación.
  • Descalifica: “Los mezclamos con el resto y funciona bien” o “no lo necesitamos”. Mezclar sin adaptación empeora al residente con demencia avanzada y estresa al resto.

16. ¿Cómo se comunica el centro con la familia? Frecuencia, canal, persona de referencia.

  • Buena: hay un profesional de referencia asignado por residente —a menudo trabajo social o enfermería—, se pactan puntos de contacto regulares (por ejemplo, informe mensual y llamada a demanda) y hay un canal claro para incidencias.
  • Descalifica: “Si pasa algo, llamamos”. La comunicación reactiva no informa; solo alarma.

17. ¿Cuántas plazas tiene el centro y cuántas están ocupadas hoy?

  • Buena: dan la cifra concreta y no tienen problema en explicar cómo está distribuido el centro (plantas, unidades, tipos de habitación).
  • Descalifica: rehúsan responder o dan una cifra genérica.

Bloque 5 — Contrato, precio y transparencia (3 preguntas)

Es el bloque incómodo, y es exactamente el que hay que preguntar bien.

18. ¿Qué incluye el precio mensual y qué no? Dame la lista completa de extras.

  • Buena: entregan por escrito la lista de conceptos incluidos y la lista de conceptos facturados aparte —pañales, peluquería, podología, farmacia, transporte médico, actividades extraordinarias—. Sin sorpresas.
  • Descalifica: “El precio es todo incluido” sin lista. Los “todo incluido” que no se detallan siempre acaban con extras en la primera factura.

19. ¿Cuál ha sido la subida de precio los últimos tres años y con qué criterio se revisa?

  • Buena: dan cifras concretas de años anteriores y explican la fórmula o el criterio (IPC, convenio del sector, revisión de costes). Es un ejercicio de honestidad.
  • Descalifica: “Depende del ejercicio” o “no lo sé, tendría que mirarlo”. Si no lo saben en una visita comercial, es porque no lo comunican bien.

20. ¿Qué ocurre si mi familiar cambia de grado de dependencia o necesita más nivel de cuidado?

  • Buena: explican con claridad cómo se ajusta el nivel de cuidado dentro del centro (cambio de habitación, cambio a unidad específica, cambio en el precio si aplica) y qué protocolo se sigue con la familia.
  • Descalifica: “Ya lo veremos cuando pase” o “eso se habla en su momento”. Se habla ahora, cuando aún es una hipótesis, no cuando ya es un problema.

¿Qué observar además de las respuestas?

Las respuestas cuentan la mitad de la historia. La otra mitad la cuenta lo que ves con los ojos.

  • Cómo trata el personal a los residentes que te cruzas. ¿Los saludan por su nombre? ¿Se paran a hablar dos segundos? ¿O pasan sin mirarlos?
  • Olor. Una residencia bien gestionada no huele a nada. Un olor persistente a orina en zonas comunes es señal seria.
  • Estado de los residentes. Ropa limpia y bien puesta, pelo peinado, uñas cuidadas. Son dignidad básica y son termómetro directo del cuidado.
  • Nivel de ruido. Ni un silencio hospitalario —que indica pocos residentes activos— ni un ruido caótico. Un murmullo tranquilo con actividad razonable es lo esperable.
  • Ambiente del comedor a la hora de comer. Si puedes coincidir con una comida, se ve todo: cómo se sirve, cómo se acompaña a los residentes con dificultades, si el personal se sienta a asistir o va de pie repartiendo.

Para tomar una decisión

Cinco puntos accionables:

  • Llévate las veinte preguntas por escrito y una libreta. Lo que anotas en la visita es la única base fiable para comparar después.
  • Visita al menos dos centros, idealmente tres. Sin comparación, no hay criterio.
  • Sospecha de la palabra “familia” repetida sin datos detrás. Trabajo profesional bien hecho, cariño incluido, no necesita disfrazarse de sentimentalismo.
  • Pide protocolos por escrito: adaptación, caídas, medicación, comunicación con la familia. Un centro que los tiene, los enseña. Un centro que los improvisa, se pone nervioso.
  • Confía en las incongruencias. Si lo que se dice y lo que se ve no encaja, la que suele tener razón es la vista.

Nota: Esta información tiene carácter divulgativo y orientativo. Cada centro y cada situación familiar tiene particularidades propias. Para decisiones concretas conviene apoyarse también en un profesional sanitario o social de confianza —médico de familia, trabajador social del ayuntamiento, geriatra— que conozca el caso.

Referencias:

  • Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG). Recomendaciones para la valoración y atención integral de la persona mayor en centros residenciales.
  • Associació Catalana de Recursos Assistencials i Sociosanitaris (ACRA). Guías de buenas prácticas en atención residencial.
  • Departament de Drets Socials, Generalitat de Catalunya. Normativa vigente sobre servicios de atención residencial para personas mayores.
  • International Dysphagia Diet Standardisation Initiative (IDDSI). Framework 2019.
  • American Geriatrics Society. Beers Criteria for Potentially Inappropriate Medication Use in Older Adults.
  • Reisberg B, Ferris SH, de Leon MJ, Crook T. The Global Deterioration Scale for assessment of primary degenerative dementia. Am J Psychiatry 1982;139(9):1136-9.

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